¿Qué dice la Biblia sobre el diezmo?
El diezmo, dar la décima parte de lo que se recibe, aparece en muchas partes de la Biblia. Los cristianos no siempre están de acuerdo en si hoy es obligatorio, pero la Escritura sí es clara en algo: Dios valora el dar con un corazón generoso.
1. El diezmo existía antes de la ley de Moisés
La primera vez que aparece el diezmo en la Biblia es con Abram, que entregó la décima parte de todo al sacerdote Melquisedec como gesto de gratitud a Dios.
Y bendito sea el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dióle Abram los diezmos de todo. (Génesis 14:20, RVA 1909)
2. En la ley de Israel, el diezmo pertenecía a Dios
La ley de Moisés estableció el diezmo como algo consagrado a Dios. Servía, entre otras cosas, para sostener a los levitas y ayudar a los necesitados (Deuteronomio 14:28-29).
Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová son: es cosa consagrada a Jehová. (Levítico 27:30, RVA 1909)
3. Malaquías: una invitación a confiar
Malaquías 3:10 es el texto más citado sobre el diezmo. En su contexto, Dios llama a Israel a volver a Él y a confiar en su provisión.
Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:10, RVA 1909)
4. Jesús mencionó el diezmo, pero puso el énfasis en el corazón
Jesús no reprochó a los fariseos por diezmar, sino por olvidar lo más importante: la justicia, la misericordia y la fe.
¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. (Mateo 23:23, RVA 1909)
5. En el Nuevo Testamento: dar con generosidad y alegría
El Nuevo Testamento no repite el diezmo como regla fija, pero sí enseña a dar con generosidad, de forma voluntaria y con alegría. Por eso algunas iglesias enseñan el diezmo como norma y otras lo ven como un buen punto de partida para la generosidad. Lo que todas comparten es este principio:
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama el dador alegre. (2 Corintios 9:7, RVA 1909)
Si tienes dudas sobre cómo aplicarlo en tu situación económica, habla con tu pastor. Dios mira el corazón, no solo la cantidad (Marcos 12:41-44).
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