¿Qué dice la Biblia sobre la brujería?
La Biblia habla de la brujería con claridad: la prohíbe porque es buscar poder o respuestas fuera de Dios. Pero también enseña que el creyente no tiene por qué vivir con miedo, y que hay perdón para quien se aparta de esas prácticas.
1. La Biblia la prohíbe con claridad
En Deuteronomio, Dios enumera varias prácticas que no quería ver en su pueblo: la adivinación, la hechicería, los encantamientos y la consulta a los muertos. No es un tema secundario: aparece de forma constante en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.
No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte a pitón, ni mágico, ni quien pregunte a los muertos. Porque es abominación a Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios las echó de delante de ti. (Deuteronomio 18:10-12, RVA 1909)
2. El problema de fondo: buscar poder o respuestas fuera de Dios
La brujería no se reduce a las imágenes de las películas. En la Biblia incluye cualquier intento de conocer el futuro, controlar a otros u obtener protección por medios ocultos. La raíz es una cuestión de confianza: a quién acudo cuando tengo miedo o necesito respuestas.
Y si os dijeren: Preguntad a los pythones y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Apelará por los vivos a los muertos? (Isaías 8:19, RVA 1909)
3. El Nuevo Testamento dice lo mismo
Pablo incluye las hechicerías entre las obras de la carne, junto a la idolatría. Y en Éfeso, quienes conocieron a Cristo quemaron públicamente sus libros de magia como señal de un cambio real de vida.
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes a éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21, RVA 1909)
Asimismo muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros, y los quemaron delante de todos; y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios. (Hechos 19:19, RVA 1909)
4. ¿Y el tarot, los horóscopos, las "limpias" o los amuletos?
La Biblia no menciona estas prácticas modernas por su nombre, pero el mismo principio se aplica: buscar dirección, suerte o protección en fuentes espirituales ajenas a Dios. Por eso la mayoría de las tradiciones cristianas, católica, ortodoxa y protestantes, coinciden en desaconsejarlas, aunque se presenten como algo inofensivo o como tradición familiar. Si tienes dudas sobre una costumbre concreta de tu cultura, conviene hablarlo con un pastor o sacerdote de tu iglesia.
5. No hay que vivir con miedo
La Biblia no invita a obsesionarse con la brujería ni a ver maldiciones en todo. Enseña que Cristo ya venció a los poderes espirituales en la cruz, y que quien pertenece a Dios está en buenas manos.
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. (1 Juan 4:4, RVA 1909)
6. Si ya participaste en algo así, hay perdón
Los creyentes de Éfeso confesaron abiertamente lo que habían hecho y empezaron de nuevo. Ese camino sigue abierto hoy para cualquiera que vuelva a Dios con sinceridad.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. (1 Juan 1:9, RVA 1909)
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