Devocional • 1418

La Imitación de Cristo

Tomás de Kempis

El tesoro espiritual más leído después de las Escrituras; reflexiones íntimas para cultivar mansedumbre, sosiego y comunión con Dios.

Capítulo 1 • Libro I - Capítulo 1

De la Imitación de Cristo y del Desprecio de las Vanidades

«El que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida», dice el Señor. Con estas palabras nos exhorta Cristo a que imitemos su vida y sus costumbres si queremos ser verdaderamente alumbrados y libres de toda ceguera del corazón.

Capítulo 2 • Libro I - Capítulo 2

Del Sentir Humilde de Sí Mismo y la Calma Interior

Todo ser humano desea naturalmente saber; pero ¿qué vale el saber sin el temor reverente de Dios? Más vale ciertamente un campesino humilde que sirve a Dios que un filósofo soberbio que, descuidando su propia alma, contempla el curso de los astros.

Capítulo 3 • Libro I - Capítulo 3

De la Doctrina de la Verdad y la Luz del Alma

¡Dichoso aquel a quien la Verdad por sí misma instruye, no por figuras ni palabras fugitivas, sino tal como ella es! Nuestras opiniones y nuestros sentidos muchas veces nos engañan y poco alcanzan.

Capítulo 4 • Libro I - Capítulo 4

De la Prudencia en las Acciones y la Serenidad

No debemos creer a cualquier palabra ni seguir todo impulso interior, sino examinar las cosas con prudencia y paciencia según Dios.

Capítulo 5 • Libro I - Capítulo 5

De la Lectura de las Sagradas Escrituras con Paz

En las Sagradas Escrituras se ha de buscar la verdad y el consuelo, no la elocuencia de las palabras. Toda la Escritura divina debe ser leída con el mismo espíritu de humildad y reverencia con que fue escrita.

Capítulo 6 • Libro I - Capítulo 6

De las Afecciones Desordenadas y el Sosiego

Cada vez que el hombre desea algo desordenadamente, luego se siente inquieto en su interior. Los soberbios y los codiciosos nunca tienen sosiego; pero los pobres de espíritu y los humildes viven en abundancia de paz.

Capítulo 7 • Libro I - Capítulo 20

Del Hábito del Silencio y la Soledad con Dios

Busca un tiempo oportuno para recoger tu mente y piensa a menudo en los beneficios de Dios. Deja las curiosidades vanas y lee aquellas cosas que mueven el corazón a compunción antes que las que sólo entretienen el entendimiento.

Capítulo 8 • Libro II - Capítulo 3

De la Paz Interior y el Amor Fraterno Puro

Ten primero paz en ti mismo, y luego podrás pacificar a los demás. El hombre pacífico hace más bien que el muy letrado pero agitado.